Bad Bunny, bate récords con «Un verano sin ti».

El artista puertorriqueño amplía registros musicales, mezcla hedonismo y compromiso y bate récords con ‘Un verano sin ti’

Este año el verano se ha adelantado no solo debido a olas de calor inesperadas, también por un fenómeno que ha probado no perder fuelle desde el pasado 6 de mayo, fecha en que, por sorpresa, el puertorriqueño Bad Bunny publicó su cuarto álbum, Un verano sin ti. Hace ya años que no concebimos los meses de playa, piscina y verbenas al aire libre sin que en algún momento -o en muchos- suene la voz de Benito Antonio Martínez Ocasio (1994) y le ponga banda sonora. Pero lo que está sucediendo con su recién editado álbum va mucho más allá.

Si en 2020 y 2021 encadenó el título de artista más streameado del mundo, todo indica que revalidará dicho honor. El día de su debut, pulverizó el récord previo de Spotify de un artista con mayor número de escuchas en un solo día, y sus 23 temas coparon la lista de dicha plataforma en territorios de lo más variado. También se ha convertido en el álbum con más streams en su primer mes publicado: dos mil millones de reproducciones acumulaba Un verano sin ti el 7 de junio. Bad Bunny se ha adueñado de los tops estivales semanas antes de que entremos oficialmente en la estación, y esto no ha hecho más que empezar.

La jugada le está saliendo redonda y triunfa jugando a la contra que es lo más llamativo. Porque en un momento en que son muchos los artistas que prefieren plegarse a los deseos de las plataformas de streaming e ir publicando singles non-stop, para alimentar la voracidad de las mismas, Bad Bunny se ha descolgado con un álbum de 81 minutos y 23 cortes. Ahí es nada. Cierto es que en los últimos seis años ha transformado el reguetón gracias a su pasión por la fusión, la capacidad para ir más allá de los convencionalismos en sus letras e incluso coquetear con la ruptura de convencionalismos de género en su imagen.

No debería sorprendernos que todas esas virtudes vuelvan a jugar a favor de su actual éxito, pero así es. Porque en su más reciente álbum, una carta de amor a la riqueza musical latinoamericana -y sí, a la playa, el sol y los cócteles que contribuyen a desinhibirse en las vacaciones de verano-, Bad Bunny vuelve a dejar claro que el reguetón no es su única arma para dominar el mundo pop. Paga el peaje de incluir un dúo con Rauw Alejandro, pero son las colaboraciones de sus también paisanos Buscabulla, los colombianos Bomba Estéreo o el dúo afincado en Los Ángeles The Marías -cuya cantante, María Zardoya, también es de Puerto Rico- la que deslumbran. Salvo el primero, el resto de featurings no te los imaginas siendo maquinados en un despacho repleto de ejecutivos de una multinacional. Y su manera de introducir elementos de bossa nova, merengue, reggae, mambo o afrobeat ayudan a que el álbum fluya y no agote.

Bad Bunny, en un retrato promocional.
Bad Bunny, en un retrato promocional.

Una vez escuchado al completo, resultaba más fácil entender cómo escogió como primer single oficial Moscow Mule, ni de lejos lo mejor o más inmediato del disco. Tiene suficiente material en la recámara para alimentar playlists y tops de una forma realmente orgánica. Teniendo en cuenta que prácticamente todas las canciones que incluye ya han cobrado vida propia sin necesidad de estrategias extra de promoción, todo indica que de aquí a final de año seguirá siendo verano en las plataformas gracias a la luminosa inspiración que Bad Bunny ha desplegado en este cuarto trabajo.

Que, encima, ha cosechado críticas sobresalientes incluso en países como Reino Unido, uno de los pocos que se le resisten -seguramente fruto del esnobismo que ha alimentado el brexit-. Junto con Motomami, de Rosalía, es uno de los álbumes en español mejor valorados de lo que llevamos de año en el portal Metacritic, que recopila las reseñas de los medios más influyentes a nivel global. Que ambos lograsen incendiar las plataformas con su dúo La noche de anoche -incluida en el pandémico El último tour del mundo (2020)- dice mucho de cómo sus carreras están lejos de tocar techo.

De momento, Bad Bunny domina el mercado global con un álbum en que defiende la diversidad y la multiculturalidad de manera sorprendentemente festiva. Y que a nivel lírico no solo celebra las bondades que trae consigo el verano; logra colar mensajes de componente reivindicativo y empoderador que comienzan a ser una constante en su trayectoria. De manera que Andrea, que funciona como himno celebratorio de la mujer puertorriqueña, también se ve como una reivindicación de Andrea Ruiz, víctima de violencia de género. No es algo nuevo para el autor de Ella perrea sola, que en 2020 se presentó en el programa estadounidense The Tonight Show con una camiseta que rezaba «Mataron a Alexa, no a un hombre con falda». Vestido con falda, aprovechó la ocasión promocional para rendir homenaje a Neulisa Alexa Luciano Ruiz, mujer trans que había sido recientemente asesinada en su país. Y en El apagón, uno de los cortes más atrevidos a nivel de producción del álbum, recuerda los daños que provocó el ciclón tropical María en Puerto Rico en 2017, una de cuyas secuelas se sigue sufriendo en forma de cortes de electricidad.

Hay mucho que digerir en el que ya es, salvo sorpresas de última hora, el álbum del verano. Y lo mejor es la capacidad de Bad Bunny para dotar de diversas líneas de lectura a un disco que no solo funciona como un tiro en su capa superficial. Como si fuera una fina protección solar,

protege hallazgos musicales y también líricos que demuestran que la superestrella puertorriqueña está en un estupendo estado de forma.

fuente: Elmundo.es

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